Coincidiendo con la apertura de la cumplimentación de las obligaciones fiscales, la archidiócesis de Oviedo celebra en la solemnidad de la Ascensión del Señor, el domingo 20 de mayo, una nueva jornada, la primera de las dos anuales, del “Día de la Iglesia Diocesana”.
Con el lema “Tenemos un deber de amor que cumplir”, la Iglesia asturiana recaba la ayuda económica de sus fieles para el sostenimiento de las actividades y de las personas que desempeñan su servicio eclesial en una entrega de amor que necesita se apoyada.
El Día de la Iglesia diocesana coincide con el período en el que la Iglesia en España recuerda que marcando la cruz en la casilla del IRPF a favor de la Iglesia, se contribuye a que ésta pueda desempeñar su misión pastoral y hacer el bien a tantas personas.
Señalar en la Declaración de la Renta la opción a favor de la Iglesia Católica es perfectamente compatible –porque no se excluyen- con marcar al mismo tiempo la casilla de “otros fines de interés social”.
Una Iglesia, que se concreta en Asturias como expresión de servicio a la evangelización, al tiempo que se orienta a la personas y a los colectivos más necesitados de la sociedad.
Los sacerdotes asturianos celebraron el jueves 10 de mayo a su patrono, San Juan de Ávila, en vísperas de su proclamación como doctor de la Iglesia universal.
Los actos comenzaron con la conferencia pronunciada por el profesor Manuel Ruiz Jurado S.J., de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma con el título: “San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia Universal”, y a la que asistieron más de un centenar de sacerdotes.
Posteriormente los asistentes participaron en una misa concelebrada, que estuvo presidida por el arzobispo de la diócesis Fray Jesús Sanz.
En su homilía el prelado evocó la figura del santo patrono, que la “Iglesia nos propone como modelo a semejanza del Buen Pastor en el ejercicio de nuestro ministerio, buscando la gloria de Dios y la bendición de los hermanos que la Iglesia pone a nuestro cuidado”.
Refiriéndose a los 26 sacerdotes que celebraran sus bodas de oro y plata en el ministerio, señaló que le conmueven siempre estas efemérides “no para que nos dé una ataque de nostalgia”, sino para “mirar nuestra condición que ha sido abrazada por la gracia de Dios y acompañada por su Iglesia”. Y tras felicitar con la “más alegre leticia” a quienes eran celebrados finalizó: “El Buen Pastor sigue escribiendo cada día con la tinta de vuestra libertad fiel y entregada”.
Reportaje gráfico de Oscar González.
En su carta semanal el arzobispo de Oviedo se hace eco de las impresiones de su reciente peregrinación con enfermos a Lourdes.
Allí, en el santuario de la Virgen, mons. Sanz constató cómo se pueden ver el mundo y las personas desde una óptica diferente, una perspectiva que pasa por el servicio desinteresado de los voluntarios en su trato con los peregrinos enfermos o la serenidad de los mismos, donde Lourdes no resulta ser precisamente una pasarela glamurosa y resultona, sino más bien un bendito lugar que siempre que es visitado sorprende al peregrino.
Un santuario para la oración por tantas gentes que han perdido el trabajo o por aquellos a quienes la crisis va dejando sin aliento como una terrible pesadilla.
“Un precioso modo de comenzar el mes de mayo, mes mariano, con ‘guiños’ a la Santina”, afirma Fray Jesús Sanz.