Manos Unidas: Campaña contra el Hambre 2018

Publicado el 08/02/2018
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Manos Unidas: Campaña contra el Hambre 2018

A lo largo de estos días, Manos Unidas se encuentra presentando por toda España su Campaña contra el Hambre 2018, este año con el lema “Comparte lo que importa”. Para ello, alrededor de treinta misioneros están recorriendo todas las diócesis dando a conocer la labor de Manos Unidas, la asociación de la Iglesia Católica en España para la ayuda, promoción y desarrollo del Tercer Mundo. Una labor de la que los propios misioneros son testigos, y que han podido llevar a cabo, en parte, gracias al impulso económico de esta organización.

Con la campaña “Comparte lo que importa” se cierra un ciclo de tres años que ha estado centrado en dar respuesta a las causas y problemas que provocan el hambre en el mundo. Para la Delegada episcopal de Manos Unidas en la diócesis, María Elvira García Castañedo, este año quiere hacerse hincapié en la importancia de la solidaridad, del compartir y la dignidad en la alimentación, “porque con el compromiso de todos, es posible tener un mundo mejor”, afirma.

Manos Unidas se creó en los años 50 del pasado siglo a partir de un grupo de mujeres, para dar respuesta al problema del hambre en el mundo. Casi setenta años más tarde, el compromiso sigue intacto, la organización sigue estando mayoritariamente dirigida y participada por mujeres, y el prestigio que ha alcanzado se traduce en un amplio voluntariado, que se multiplica durante estos días de la Campaña contra el Hambre, y gracias al cual es posible conseguir lo suficiente como para desarrollar numerosos proyectos.

En el caso de la diócesis asturiana, el pasado año 2017 se recaudaron más 1.200.000 euros, una cifra ligeramente inferior a la obtenida en el año 2016 –donde una herencia permitió poder cubrir más proyectos de los pensados inicialmente– aunque eso sí, se espera superar con creces en esta Campaña del 2018.

Alrededor de 400 voluntarios trabajan durante estos días especialmente para recaudar fondos para la Campaña contra el Hambre en Asturias. Están principalmente ubicadas en parroquias, aunque también tienen un importante compromiso en la diócesis las instituciones religiosas, los colegios, algunos organismos públicos, empresas, socios y colaboradores o entidades culturales.

El trabajo de Manos Unidas

Los misioneros combonianos Stefan Kamanga y Juan Antonio Fraile (congoleño el primero, madrileño el segundo) se encuentran estos días en Asturias acompañando a M.ª Elvira en su labor de concienciación en torno a la Campaña contra el Hambre. Los dos han vivido y trabajado en el Congo durante varios años, y ambos han podido conocer en primera persona la labor de esta asociación católica. “Es una organización muy seria” –afirma el padre Juan Antonio–. “Primero porque prácticamente todo el dinero, más del 90%, se utiliza para los proyectos, cosa que en otras organizaciones no sucede, y es algo que hemos visto y conocemos”.

“Por otro lado –añade– lo bueno que tienen es que son proyectos que no se imaginan desde aquí, sino que parten de allí, de la realidad, de lo que de verdad se necesita. Y son proyectos que quieren eliminar el hambre, ciertamente, pero no consisten simplemente en dar, para quedarse tranquilos, sino que están destinados a evitar que ese hambre se produzca”.

Este religioso, que vivió doce años en la zona norte del país, pudo conocer de cerca varios proyectos que financió Manos Unidas, que se desarrollaron en la misión en la que se encontraba. “A veces eran proyectos pequeños –explica– por ejemplo, construir un puente. Algo que puede parecer insignificante y que sin embargo era necesario para poder distribuir los alimentos y el comercio”. “La creación de escuelas o dispensarios médicos era también una petición habitual –señala–. Allí en la zona normalmente se construyen los edificios a base del material que hay; principalmente, barro y troncos. Pero en la zona abundan las termitas, que son muy buenas para limpiar la selva, pero que en dos años pueden acabar con un edificio, por lo que era fundamental poder construir con ladrillos, cemento y chapas para el tejado. Esos proyectos pequeños tienen una importancia fundamental para la población allí”. Al mismo tiempo, el padre Juan Antonio destaca la supervisión de Manos Unidas de todos los proyectos que financia: “Ellos exigen que el proyecto esté bien especificado, con el objetivo y los destinatarios muy claros, y al finalizar, las responsables de la zona acuden siempre a comprobar cómo se ha llevado a cabo”.

El Congo: una Iglesia amenazada

En un país con una extensión de terreno que equivale a cinco veces España, la Iglesia católica tiene una presencia muy importante que, además, juega un papel fundamental en la sociedad. El propio padre Stefan, congoleño, reconoce que “la Iglesia congoleña es una Iglesia que crece, tanto en la vivencia de la fe, como en su compromiso social, por eso, la Conferencia Episcopal de El Congo tiene una posición muy clara en cuanto a la situación actual del país y los políticos: es una Iglesia realmente comprometida y que por ello está amenazada”. Ante la postura del actual presidente del país, Joseph Kabila, que debía haber convocado nuevas elecciones hace ya dos años, tras haber agotado dos mandatos –lo máximo que permite la Constitución– la Iglesia católica se encuentra concienciando a la población para que se movilice y solicite nuevas elecciones para un relevo democrático en el país. “Es la institución que más está actuando –destaca el padre Juan Antonio–, y la represión de la policía y el ejército ante las protestas pacíficas han sido muy duras, provocando muertos y heridos”.

“¿Cómo puede ser que un país tan rico, con oro, diamantes, koltán, la selva… sea tan pobre? –se preguntan los misioneros–. Simplemente a causa de la corrupción que enriquece a las grandes multinacionales y las personas que lo permiten, como el presidente actual, en el cual se habían puesto tantas esperanzas después de la guerra”, se lamentan. La Iglesia católica mantiene su presencia en el país y su compromiso con la dignidad de las personas, trabajando, principalmente, en el ámbito de la educación y la sanidad. Organizaciones como Manos Unidas ayudan a hacerlo posible. Por eso, los misioneros acuden a su llamada para dar fe de ello.

Proyectos que Manos Unidas Asturias financiará en 2018:

Arciprestazgos de El Fresno, Oviedo y Siero: Construcción de un pabellón de emergencias y administración en hospital rural en Malawi (África), a cargo de las Carmelitas Misioneras.

  • Arciprestazgo de Gijón: Servicio de maternidad y hospitalización para un dispensario en Camerún, dirigido por las Misioneras Cruzadas de la Iglesia.
  • Arciprestazgos de El Acebo, El Eo y Villaoril: Proyecto de alfabetización y capacitación laboral de mujeres y niñas en Burkina Faso, a cargo de las Religiosas de María Inmaculada.
  • Arciprestazgo de Avilés: Proyecto de captación y distribución de agua potable en la población de Gamia (Benín), solicitado por los sacerdotes de la misión diocesana. Se construirán ocho fuentes y diez letrinas.
  • Arciprestazgos de El Caudal y El Nalón: Equipamiento de un hospital en la ciudad de Dharwad (Estado de Karnataka – India). Dirigido por las Hermanas de la Caridad de San Bartolomé.
  • Arciprestazgos de Covadonga, Llanes y Villaviciosa: Proyecto de mejora del acceso al agua y de la seguridad alimentaria, en Etiopía. Solicitado por los Misioneros Espiritanos.
  • Arciprestazgo de Pravia: Refuerzo de estructuras en un centro de promoción femenina, dirigido por las Religiosas de María Inmaculada, en Burkina Faso.
  • Colegios: Mejora de las instalaciones en un internado femenino, en el Orisha (India), dirigido por las Franciscanas Clarisas.
  • Instituciones religiosas: Mejora de las oportunidades para los chicos de la calle de suburbios urbanos, en Nairobi (Kenia). Solicitado por las Hermanas de la Caridad.
  • Herencias: Construcción de un internado femenino en Burkina Faso, dirigido por las Hermanas de la Inmaculada Concepción de María; Mejora de acceso a una maternidad segura, en Ghana, de los Hermanos de San Juan de Dios; Acceso a Educación Secundaria en Sierra Leona, a cargo de los Misioneros Javerianos, y un Equipamiento de escuela preescolar en Bagdag (Irak), de las Franciscanas Misioneras del Inmaculado Corazón de María.

 

 

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