“Que sean felices, como nosotros”

Publicado el 04/06/2021
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“Que sean felices, como nosotros”

Los niños que hicieron la Primera Comunión en la UP de Turón, el pasado domingo ofrecen una parte de sus ahorros a la Casa de Madres Gestantes de La Guía (Gijón)

 

“Hemos querido cuidar, como comunidad, a estas mujeres y madres, que por su situación de vulnerabilidad, a veces, sufren el silencio o la indiferencia de toda una sociedad”. Así resumía el párroco de la Unidad Pastoral de Turón, la iniciativa que llevaron a cabo este pasado domingo, 30 de mayo en el templo cabecera de la Unidad, San Martín, durante la celebración de las primeras comuniones.

Eran seis niños en total, los que comulgaban por primera vez, y quisieron que una parte de sus ahorros o regalos fueran destinados a alguien que lo necesitara. Las destinatarias elegidas fueron las residentes de la Casa de Madres Gestantes Nuestra Señora de los Desamparados, de la Guía, en Gijón, un hogar para mujeres embarazadas, solas y sin recursos, en el que las religiosas Madres de los Desamparados y San José de la Montaña, además de proporcionarles un hogar temporal para dar a luz a sus hijos, las acompañan para que puedan tener una formación y un trabajo, y así asegurar un futuro estable para ellas. 

Adela María Viejo, catequista de los pequeños, explica que “los niños y los padres se privaron y ofrecieron parte de los suyo para acompañar la vida de las mujeres y niños que sufren por las heridas de los caminos”, y señala que han querido “ayudar a que las madres que no tienen medios, vivan con dignidad”.

A la celebración acudió la Madre Laura, en representación de la Superiora de la Casa, Madre Angustias, que no pudo acudir por motivos personales, y una de las jóvenes madres con su bebé. “Sus miradas nos relataban esfuerzo por salir adelante”, recordaba la catequista Adela María, “y nosotros quisimos ser parte de este milagro, de abrazar dos realidades, la de las madres y la de los hijos, que para Dios, son intocables”.

Aldara Barros, una de las niñas que hizo la Primera Comunión el domingo, reconoció también que había sido “un día muy especial en el que nos sentimos muy queridos por Dios”, y por eso “hemos querido ser ese amor para otros”. “Tuvimos la suerte de que una religiosa y una madre con su hijo vinieron a nuestra comunión –relata– y pudimos entregarles nuestro cariño. Ojalá podamos ayudar a que la vida siga venciendo, porque tienen derecho a vivir tanto las madres como los hijos, y por eso, estoy muy contenta. Nuestra Primera Comunión fue amor también para los que empiezan a vivir, y queremos que ellos sean felices como lo somos nosotros”.

“Una gota en el océano”

“Como párroco de Turón sólo puedo dar gracias a Dios y a la Virgen María por la comunión de estos niños, que el pasado domingo inundaban la casa, la comunidad, de amor entrañable, porque siendo tan pequeños recibían por primera vez al Dios que cabe en su corazón –afirma el sacerdote Enrique Álvarez Moro–. Y lo hacían dejando a Dios entrar, y también dejando entrar a los más vulnerables de la sociedad, a mujeres que, siendo madres, tienen tantísimas dificultades para poder incluso sobrevivir”.  “Los niños han puesto una gota en el océano, pero sin esa gota, el océano no sería el mismo”, destaca, y “ojalá que de estos niños que han nacido algún día, puedan ser signo de ese amor que con ellos tuvieron y quién sabe, porque las carambolas de Dios son así, puedan ser servidores del Pueblo de Dios o párrocos de Turón, por qué no, y sería el signo precioso que Dios nos quisiera dar para decirnos que quien cuida a los vulnerables, Dios promete siempre su asistencia, su alimento y su paz”.