Parroquias unidas con un objetivo

Publicado el 04/01/2019
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedInPrint this page
Parroquias unidas con un objetivo

El concejo de Laviana, organizado en la diócesis como una Unidad Pastoral

Al comenzar el curso se recordaba, por múltiples vías, los objetivos que se habían fijado en el encuentro de programación que, por segundo año consecutivo, había tenido lugar en el mes de junio en Covadonga. Este encuentro, en el que participaban arciprestes, vicarios y delegados episcopales, tenía como objetivo marcar las pautas y prioridades que iban a trabajarse a lo largo de este curso pastoral.

La opción preferencial estaba clara y eran las Unidades Pastorales (UP): una realidad cada vez más extendida en la diócesis y que, como explicaba el  Arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz, en su carta semanal del 15 de noviembre, no consisten en “un parche que sale del paso de dificultades coyunturales mientras encontramos una solución mejor” sino que es “una novedad que Dios introduce en el fragor de cada tramo de la historia” y lo que “el Espíritu dice a nuestras Iglesias”.

Mientras que en algunos puntos de la diócesis las UP se encuentran en proceso de formación, en otros, especialmente en el ámbito rural, llevan años implantadas y funcionando, de tal manera que tras un periodo de adaptación, han logrado echar a andar de forma fluida y poco a poco disipando dudas y temores naturales ante los cambios.

Un ejemplo de ello es la Unidad Pastoral de Laviana, que geográficamente coincide con el concejo y municipio de Laviana, y que comprende nueve parroquias: Barredos, Carrio, El Condado, Entralgo, Lorío, Tiñana, Tolivia, Villoria y Pola de Laviana. Luis José Fernández Candanedo es uno de los dos sacerdotes que se encuentran al frente de esta UP, y él mismo describe este concepto como “un grupo de parroquias que tienen un mismo fin, que buscan transmitir a Jesucristo y lo intentan hacer todas juntas, a la vez, cada una a su estilo y a su ritmo, pero buscando siempre la unidad”.

Santiago Barbón, colaborador estrecho de esta UP, recuerda que los comienzos no fueron del todo fáciles: “La gente no lo entendía, pues todos miran mucho por sus parroquias y al principio tenían miedo de que, al estar todas integradas, unas absorbieran a otras”. Un temor que se centraba especialmente en el ámbito de “las cuentas”, por ejemplo, recuerda Santiago, “piensan que vas a traspasar las cuentas de unas para otras y teníamos que explicárselo todo con mucho cuidado y muy bien, que cada parroquia es independiente y la UP es para los actos parroquiales, y que cada parroquia es individual en cuanto a su mantenimiento, su quehacer, etc.”

Así, el día a día de la UP de Laviana tiene su centro neurálgico en la capital del concejo, Pola de Laviana, en cuya parroquia están centralizados todos los temas administrativos principalmente. “Pola de Laviana actúa como cabecera de la UP, y desde el despacho parroquial llevamos las partidas de bautismo, las cuentas y muchos otros aspectos que atañen a las nueve parroquias que componen la UP”, explica Fernández Candanedo. “Santiago y su mujer son los que más horas pasan allí, atendiendo a la gente que viene a apuntar misas, a encargar aniversarios, los sacramentos como bautismos, matrimonios, etc. Además ellos se encargan de la gestión de los nueve libros parroquiales, algo costoso de llevar al día y que tienen que estar actualizados porque si se acumula el trabajo luego es muy difícil sacarlo adelante”, reconoce el párroco. “Ahí ellos hacen una muy buena labor y nuestra conclusión es que resulta mucho más fácil que el despacho parroquial esté en un sitio concreto, a unas horas determinadas, y así todo el mundo sabe qué días y a qué horas puede acudir, que va a haber gente que le va a atender y que van a salir de allí con el problema solucionado”, explica.

Junto con el aspecto administrativo, otros ámbitos que se trabajan conjuntamente en la UP es por ejemplo la catequesis. Todos los niños acuden a Pola de Laviana a lo largo de la semana: “Hay diferentes horarios para que se puedan adaptar bien, cosa complicada porque ya sabemos que los niños de hoy tienen tantas actividades que resulta difícil cuadrar horarios”, explica el párroco. “Tenemos efectivamente el catecismo unificado, pero luego cada uno va a misa el domingo a su parroquia, y las Primeras Comuniones también son en la parroquia de cada niño para que las comunidades cristianas puedan ir creciendo con ellos. Según orientaciones de la diócesis se determinó hacerlo así en su día y yo creo que está dando buenos resultados porque de esta manera los niños se sienten más grupo”, afirma. Lo mismo sucede con la catequesis de post Comunión y de Confirmación, donde los niños se acercan a la cabecera de la UP desde sus pueblos para poder asistir.

Unas actividades que suelen caracterizarse por la variedad –fue la primera zona en la que se comenzó a celebrar Holywins, como alternativa al famoso Halloween–, así como peregrinaciones y encuentros festivos de todo tipo. “Hacemos lo que podemos para intentar que los niños, los jóvenes y sus padres también se encuentren bien y sientan su parroquia como algo propio, no sólo un sitio donde ir en momentos puntuales, sino que forme parte de su vida”, asevera Fernández Candanedo.

Pero por encima incluso de los niños y los jóvenes, los mayores son el verdadero pilar de la parroquia: “Ellos se adaptaron a los cambios de la UP incluso mejor que la juventud”, considera Santiago Barbón. “A veces siguen teniendo dudas y miedos, sobre todo cuando son de una parroquia distinta y tienen que venir a Pola de Laviana para algún documento y no se creen que podamos solucionárselo en el mismo momento, no acaban de creerse que en el despacho parroquial lo tenemos todo centralizado”.

Uno de los obstáculos que se encuentran y que manifiestan abiertamente es la dificultad para encontrar personas que se comprometan con la UP en las diferentes necesidades, algo que, por otro lado, es un problema generalizado en todos los ámbitos.

Por otro lado, otro de los escollos que anualmente hay que salvar es el de los horarios de las misas. “La gente lleva muy mal el tema de los horarios –explica el propio Santiago–. Antes en este municipio había seis sacerdotes para las nueve parroquias y teníamos, por así decirlo, la misa a la carta. Ahora tenemos dos sacerdotes para las nueve parroquias y se sigue queriendo lo mismo, especialmente en verano, durante las fiestas de los pueblos –asegura–. Intentamos explicarles que no siempre es posible que la misa sea a las 12, porque todos quieren siempre la misa a esa hora para no madrugar,  y con todo el dolor de corazón, qué más quisiéramos que todas las misas fueran a las 12 los domingos, pero no puede ser, y hay que mentalizarse y responsabilizarse de esta realidad”.

“Esto nos lleva a rezar mucho para que haya vocaciones sacerdotales y también familias cristianas que quieran trabajar por la parroquia y que sientan la parroquia como algo suyo –subraya Luis José Fernández Candanedo–. Es cierto que los horarios de las celebraciones son lo que más cuesta, pero yo creo que por lo demás la gente está contenta, pues ven que las cosas funcionan y salen adelante: se les solucionan los problemas cuando acuden al despacho parroquial, las catequesis van bien, las cuentas están claras, todo eso es positivo. Cuando llegan las fiestas de los pueblos hay que armarse de paciencia y cuadrar horarios para poder estar presentes en todos los sitios y que nadie se quede sin fiesta, igual que sucede en otros momentos importantes como Ramos o Todos los Santos, donde pasa algo parecido”, reconoce.

Para mejorar el servicio, utilizamos cookies propias y de terceros. Si sigues navegando, entendemos que aceptas su uso según nuestra política de cookies.

Más información sobre cookies