Una Iglesia en

camino sinodal

El obispo auxiliar de Oviedo, monseñor Raúl Berzosa Martínez, presentaba el pasado 22 de mayo ante el Consejo del Presbiterio de Asturias, una extensa comunicación de una veintena de páginas en las que mons. Berzosa traza una serie de consideraciones significativas a la hora de desarrollar y orientar adecuadamente la magna asamblea eclesial a la que ha sido convocada la Iglesia de Asturias por el arzobispo metropolitano mons. Carlos Osoro.

Para contribuir a una mayor sensibilización y participación en los trabajos sinodales cuyos primeros pasos efectivos comenzarán a darse el próximo otoño, ofrecemos un resumen de las aportaciones de mons. Raúl Berzosa Martínez, tomado de EH.

 

 

 

 

Cuadro de texto:                    PUNTO DE PARTIDA
LO QUE NO ES EL SÍNODO
 

 

•  No es remedio o panacea infalible para todo.

•  El Sínodo no es un lugar ni para reivindicaciones pendientes ni para legislar sobre asuntos universales, ni para     repetir fórmulas que ya no sirven.

• No es un instrumento para buscar "recetas" pastorales nuevas...

• Ni para reivindicaciones pendientes...

• Ni para que los curas se junten a discutir de todo lo humano y lo divino...

• Ni para legislar sobre asuntos universales de Fe, Moral o Liturgia (como... sacerdocio de la mujer, absoluciones colectivas, celibato opcional de los presbíteros, comunión de los  divorciados vueltos a casar civilmente...)

• Ni para promocionar a los laicos...

• Ni para entretener a la gente...

• Ni para estancarnos y mirar con nostalgia el pasado...

• Ni para repetir fórmulas que ya no sirven...

• Ni para realizar una tarea de marketing pastoral o de apariencia renovada...

• Ni para comenzar de cero, "reinventando" la Iglesia de nuevo...

• Ni para privilegiar o primar ciertos grupos o ciertas espiritualidades...

• No es el remedio o panacea infalible para todo...

• No es algo que obligatoriamente deba hacerse porque obligan ciertos cánones...

• Ni un método para pretender atraer a los alejados...

• Ni siquiera una buena oportunidad para una catequesis de adultos...

 

Cuadro de texto: NECESARIA APROXIMACIÓN
LO QUE SÍ ES EL SÍNODO

 

 

 

 

 

 

- Una llamada del Espíritu para un nuevo Pentecostés misionero y una nueva primavera eclesial...

- El Protagonismo de la Trinidad: el Padre nos convoca de nuevo ("ekklesia"), en un tiempo de gracia ("Kairos") en Cristo por el Espíritu...

Cuadro de texto: CLAVES Y LLAVES 
-  Ejercicio de episcopalidad.
-  Gran asamblea eucarística, que expresa la comunión para la misión.
-  Mediación privilegiada para la renovación y aplicación del Vaticano II y la dinámica de una nueva Evange-lización.
 
 
- Es redescubrir nuestra Iglesia diocesana como una Iglesia "Trinitaria": Pueblo de Dios (desde el Padre), Cuerpo de Cristo (desde el Hijo), Templo del Espíritu (desde el Espíritu Santo. ....

- Una Iglesia que se sabe "no para ella misma" sino como Sacramento Universal de Salvación (Evangelio Nun-tiandi).

Todo lo anterior, y como resumen de lo que sí es un Sínodo, se puede englobar en tres dimensiones que tendremos ocasión de desarrollar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuadro de texto: EJERCICIO DE EPISCOPALIDAD
                        

 

 

 

 

 

    El Sínodo es una convocatoria de nuestro Arzobispo (ejerce su "episkopé"), quien, personificando a Cristo Cabeza, Siervo y Pastor, desde la presidencia de la dimensión eucarística, nos convoca ("Ekklesia") para redescubrir al mismo Cristo (el mejor misterio que tenemos), y así fortalecer la comunión y la misión.

    Todo ello en este nuevo siglo releyendo los signos de los tiempos, en el contexto de este pueblo y de esta tierra, para desarrollar una Iglesia de totalidad, en la que todos somos necesarios, y todos hemos sido dotados con diversos carisimas, vocaciones, ministerios y funciones.

    Junto a la Visita Pastoral, es una mediación privilegiada de gobierno del Obispo para insistir en la llamada continua a la misión desde la conversión personal y la renovación de estructuras pastorales...

    Un Sínodo es un evento muy especial en el que nuestro Arzobispo quiere hacer participar a todos los estados de vida cristiana: sacerdotes, religiosos, laicos; si bien, los sacerdotes de un modo especial por su vinculación sacramental y de estrecha colaboración con el orden episcopal.

    Con una convicción eclesiológica, señalada ya por Tertuliano: "Nada sin el obispo; nada sin vuestro consejo; nada sin la voluntad decidida de ser y sentirnos todos la única Iglesia".

 

      Cuadro de texto: MEDIACIÓN PRIVILEGIADA PARA LA RENOVACIÓN Y APLICACIÓN 
DEL VATICANO II Y LA DINÁMICA DE LA NUEVA EVANGELIZACIÓN
 

             

   

 Sínodo es experimentarse la Iglesia siempre en camino, como misterio de comunión para la misión.

    La Comunión se entiende en dos dimensiones: de la humanidad con Dios y de los hombres entre sí. Y la Misión hoy recibe el nombre de nueva evangelización; con nuevo ardor, nuevos métodos y nuevas expresiones...

    Un Sínodo, después del Vaticano II, debe hacerse las mismas preguntas que entonces hicieron los padres conciliares. Esta vez desde la Diócesis de Oviedo: ¿Dónde estamos? (Iglesia, ¿qué dices de ti misma?); ¿Qué camino recorrer? (¿qué prioridades evangelizadoras y para la comunión?); ¿Qué maleta o equipaje llevar? (¿qué mediaciones y objetivos primar?).

Lo queremos, presidido por nuestro Arzobispo, como un verdadero ejercicio de discernimiento comunitario, y por lo mismo de renovación profunda. Tenemos la certeza de que la realidad diocesana y pastoral no sólo se debe contemplar con los ojos de la carne (humanos) sino con los del Espíritu (los ojos profundos de la fe). El Sínodo quiere ser mucho más que un expresión democrática o participativa en la Iglesia: es una reunión de hermanos en el Espíritu. Por eso, no deben triunfar ni las prisas, ni las presiones - que existen-, ni las tensiones, ni fracturas de personas o grupos. Nos situamos en perspectiva de obediencia a la Fe y al Espíritu.

    A la hora de marcar prioridades y propuestas sinodales debemos tener en el corazón las palabras del Apóstol Pablo: "No os acomodéis a los criterios de este mundo" (Rm 12,2); "Vivid como hijos de la luz" (Ef 5,8-9); "Dejaos conducir constantemente por el Espíritu" (Rm 8,2). Sin miedos, porque sabemos Quien conduce el timón. Por eso también escuchamos las palabras del Apóstol San Juan: "No os fiéis de cualquier espíritu, sino examinad si los espíritus vienen de Dios"(1 Jn4,1).

    En el Sínodo, nuestras comunidades hablarán, orarán, celebrarán y se comprometerán. En resumen, el Sínodo nos pondrá en camino, y será como una bocanada de aire fresco, una primavera, un nuevo Pentecostés. El Sínodo seguirá siendo el corazón y motor de toda la vida diocesana. En unos casos, fortaleciendo y confirmando lo que ya se venía haciendo; en otros casos, orientando y abriendo nuevos caminos y horizontes. Con un ¡aviso para navegantes!: los peligros y tentaciones en nuestra Diócesis, en estos momentos, tienen "nombre" y siguen siendo, entre otros, los siguientes:

1.  La rutina, el funcionariado, la instalación;

2.  El ir por libre, o el ser francotiradores;

3. El querer encuadrar todo y el complicar innecesariamente las cosas (no somos máquinas que a toda costa pretenden cumplir objetivos y acciones programadas);

4. El considerar lo mío, o lo nuestro, como lo mejor y lo que debe imponerse.

Las tentaciones en la Iglesia de hoy

 

    Estas  tentaciones que nos acechan son  muy reales, y pueden traducirse, tal y como ya señaló Henri

De Lubac en vísperas del Concilio Vaticano II, en:

Desencanto: "Nosotros creíamos...", como los discípulos de Emaús.

Nostalgia del pasado, instalados en una melancolía complaciente.

Hostilidad o enfrentamiento permanente con "los otros" ("los de arriba o los de abajo, los de derechas o izquierdas, los míos o los contrarios"...)

Resentimiento con quienes han abandonado, o con los que no caminan a nuestro ritmo...

Permanente acusación, que me descarga de culpabilidades y que busca chivos expiatorios constantemente...

Encerrarme en mi grupo o comunidad de amigos, en mi ghetto, e identificar la pastoral (y la Iglesia) con los míos y con mi causa...

Crítica destructiva, bajo capa de catarismo-espiritual (purismo) o de actitudes unilaterales (progresismo-inmovilismo)...

Resentimiento, personal o „ colectivo, por no haber sido valorados o adquirir un mayor protagonismo...

Por todo ello, es necesario recordar que es más importante lo que vivimos que lo que hacemos. Son

más importantes las personas concretas que las actividades. Más relevantes las relaciones que las agendas llenas.

            

     Cuadro de texto: GRAN ASAMBLEA EUCARÍSTICA

                           

 

El Sínodo diocesano es una gran concelebración eucarística:

 

    Centralidad de la Eucaristía presidida por el Obispo.

 

     Expresión de la comunión para la misión.

 

     Doxología trinitaria y acción de gracias.

 

    Vertebración "sinérgica" de todas las vocaciones, estados de vida y carismas. Sínodo quiere decir "comunión de caminos" (Cf. Juan Pablo II, en la Misa de Clausura de la Asamblea especial para América,12-2-97).

En resumen, los elementos estructurales de un Sínodo son: Trinidad, Eucaristía, episcopalidad, fieles de una Iglesia particular que, en comunión de vocaciones y carismas, buscan nuevos caminos de evangelización, para la hora presente, desde la conversión personal y la renovación de estructuras pastorales.

 

O, de otro modo expresado, las raíces teológicas de un Sínodo son:

 

    Misiones trinitarias del Padre-Hijo-Espíritu Santo.

    La Eucaristía y el ministerio episcopal de presidencia.

    La fundamentación bautismal de los fieles cristianos: comunión para la misión.

    Configuración y desarrollo de carismas, vocaciones y ministerios.

    Misión evangelizadora en un contexto determinado y en un tiempo concreto.

 

 

      Cuadro de texto: UNA CLARIFICACIÓN NECESARIA
La Iglesia siempre se encuentra en estado sinodal
 
      

 

 

El Sínodo ofrece una cuádruple dimensión, como hemos venido repitiendo:

 

1. Es litúrgico-eucarístico: La Iglesia hace a la Eucaristía y la Eucaristía a la Iglesia bajo la presidencia del Obispo.

 

2. Es pastoral: no tanto porque realiza o desarrolla planes de acción pastoral concretos, sino porque toda la vida pastoral se realiza con dicho talante sinodal (de comunión para la misión).

 

3. Es evangelizador: no porque potencie sectores o ambientes determinados sino porque celebra el que una Iglesia particular se comprende como enviada desde la misión trinitaria.

 

4. Es legislativo: porque ofrece opciones y criterios vinculantes (decretos sinodales).   

 

   

Es importante una observación obvia: Las estructuras propiamente sinodales (Comisión General, Secretaría, Comisiones Técnicas, Reuniones de grupos, Asambleas...) deben reflejar esta misma sinodalidad en su funcionamiento concreto. Sinodalidad en lo territorial (parroquias, arciprestazgos, diócesis) Sinodalidad en lo sectorial y carismático (movimientos, carismas, ambientes y sectores) Sinodalidad en los órganos permanentes diocesanos: (Consejos diocesanos, arciprestales, parroquiales...)

    Algunas "advertencias" desde la experiencia sinodal, que pueden distorsionar o malograr dicho evento:

    Peligro de pretensiones desmesuradas (indica un déficit eclesiológico).

    Duración exagerada (indica falta de equilibrio y buena dirección).

 

 

           Cuadro de texto:               SÍNODO = EMAUS
    HACER LA MISMA EXPERIENCIA DEL CAMINO
                                        

 

 

A la hora de resumir, y asumiendo la rica doctrina que nos ha venido regalando nuestro Arzobispo, me atrevo a resumir la experiencia Sinodal desde la experiencia de Emaús:

 

• Primera Fase

(sensibilización, oración, preparación)

 

    Presididos por nuestro Arzobispo, como buen Pastor, escucharnos y compartir nuestros miedos y respuestas:

De los que estamos en camino "dentro" de la Iglesia (diferentes edades, ámbitos, mentalidades y sensibilidades creyentes...)

    De quienes están alejados (entran y salen de la Iglesia), o marginados (al borde del camino, esperando incorporarse...), o excluidos (difícilmente entrarán...), y de los extraños (no se sienten llamados ni les dice nada nuestro camino en Fe...).

 

• Segunda Fase

(reuniones por grupos en toda la Diócesis)

 

    Presididos por nuestro Arzobispo como Maestro, escuchar, y dejarnos interpelar, por la "Palabra autorizada" sobre los temas que deben ser iluminados.

    Sin manipular la Palabra de Dios ni el Magisterio.

    Sin enfrentar Institución a carisma, profetismo a culto, ni popular o iglesia de base a curial e institucional.

 

• Tercera Fase

(Asamblea propiamente sinodal)

 

    Presididos por nuestro Arzobispo como Liturgo, celebrar el Sínodo: tomados, bendecidos, partidos y repartidos como experiencia eucarística...

    Sin enfrentar institución a carisma, ni profetismo aculto. El Sínodo será un punto de partida y de misión.

   Somos "más que una democracia asamblearia": somos comunión orgánica de carismas, vocaciones, funciones y ministerios.

 

• Cuarta Fase

(Anuncio misionero: es cuando "comienza" de verdad el Sínodo...)

 

    Decretales Sinodales, promulgadas por nuestro Arzobispo como Legislador. Y conscientes de que la Iglesia no es para ella misma, sino para evangeliza. La celebración del Sínodo, no será sólo un punto de llegada, sino de partida y de misión.          ....> VOLVER

 

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