«La Navidad no necesita pregoneros, ni publicidad. Habla por sí sola. El misterio que celebramos es elocuente; basta arrodillarse ante la cunita de ese Niño recién nacido en un pesebre y, con palabras del poeta, “descubrir qué significa ser hombres y cuál es el sentido del universo”», afirma el Administrador diocesano de Oviedo en su mensaje navideño a los asturianos. Y añade «Navidad es reconocer en cada hermano, sobre todo en los más sufrientes y necesitados, la huella única, misteriosa y sagrada de Dios mismo. ¡Feliz Navidad 2009! Coincide con un gran don para nuestra Diócesis: el regalo de un nuevo Arzobispo. Más motivos para agradecer», destaca el prelado.