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     Aunque su nombre debería de ser Agentes de Pastoral de la Salud, en Moreda las conocemos como Visitadoras de Enfermos. Son enviadas por la comunidad parroquial para hacerse presente en el ámbito de los enfermos y personas mayores. Atienden a unas 350 personas. Se reúnen una vez al mes.

                                           

 

 

 

 

 

 

 

 

VISITADORAS

NOMBRE Y APELLIDOS

DIRECCION

TELEFONO

 

 

 

IRENE GARCÍA PANDO

MOREDA DE ARRIBA

985481172

ANGELITA DIAZ CANELLADA

OYANCO, CTRA. GENERAL, 24

985481029

FINA DELGADO GARCIA

CONSTITUCION,21-1º

985480357

ISOLINA GLEZ. RGUEZ.

SAN ISIDRO10,BAJO IZQ

985480291

JULIETA DIAZ FAES

CONDE GUADALHORCE 11,1ºC

985480476

ZAIDA TUÑON ALVAREZ

CONSTITUCIÓN 63

985480882

ZULIMA MARTINEZ MORAN

ELOY MARTINO 10,1ºIZ

985480301

MARI CARMEN AMEZ

EL CARMEN 12, BAJO IZQ

985483144

PILAR CARBALLO

FCO. PALACIOS.P16.5ºB

610862212

ELISA ESPINA

EL CASTRO

985480344

ANGELES FERNANDEZ MEGIDO

LABAYOS

985480932

CEFERINA VILLACORTA

MARQUÉS DE COMILLAS 22

985481497

M ª DOLORES ALVAREZ GALLINAR

MARQUÉS DE QUIJANO 2,2ºD

985480157

AMELIA SUAREZ   REQUEJO

CONDE GUAGDALHORCE 13,4ºG

985482343

PILAR MEGIDO GARCÍA

BARRIO CARMEN 10,1ºIZQ

985481829

SAURI GARCIA PANDO AVDA. TARTIERE, 14-1º 985482703
 

CALENDARIO DE

REUNIONES Y CELEBRACIONES

 2009-10

 

 

HORA HABITUAL REUNIONES: 60

LUGAR: SALON PARROQUIAL

Sábado, 3 de octubre a las 11,30: reunión de programación con todos los grupos de la parroquia

Miércoles, 7 de octubre: reunión mensual

Miércoles, 4 de noviembre: reunión mensual

Miércoles, 9 de diciembre: reunión mensual

Sábado, 19 de diciembre: misa colaboradores y cena de Navidad

Miércoles, 20 de enero: reunión mensual

Miércoles, 3 de febrero: reunión mensual

Miércoles, 3 de marzo: reunión mensual

Miércoles, 21 de abril: reunión mensual

Miércoles, 5 de mayo: reunión mensual

SABADO, 5 DE JUNIO, A LAS 5,30: EUCARISTIA EN LA FIESTA DEL ENFERMO

 

 

El Sr. Arzobispo con los participantes en la fiesta anual de los enfermos y personas mayores

 

 BREVE RESEÑA DEL GRUPO DE

PASTORAL DE LA SALUD DE MOREDA

 

         El grupo está integrado por 16 visitadoras, todas mujeres, las más veteranas llevan 27 años y otras acaban de empezar, pero la media se encuentra en más de 20 años de servicio y atienden a unos 300 enfermos.

La preparación que tienen es básica.

La edad media estaría en torno de 55 a 60 años.

          Nació con el convencimiento de algunas personas que junto con el párroco se percataron de la importancia que tiene el enfermo ante sí mismo y los demás.  Para ello, en los años 70, se iniciaron visitas a domicilio tratando de dar solución a los problemas materiales y espirituales.

          En un primer momento el grupo estaba formado por una 30 personas a las cuales acompañaba una Hija de la Caridad, que al mismo tiempo, trabajaba de enfermera en el ambulatorio de Moreda. También participaban médicos, sacerdotes, etc.

          La experiencia de la religiosa vivida en el campo del enfermo, así como la buena acogida dispensada por parte de lo feligreses, fueron los detonantes para la creación del grupo.

          Había buena voluntad, pero al mismo tiempo carencia de tipo formativo y por eso fue tan importante la participación de las visitadoras en las charlas concedidas por especialistas que comunicaban sus experiencias.

          El curso comenzaba en octubre, los primeros viernes se dedicaban a la oración por lo enfermos, la eucaristía se ofrecía por quien fallecía en el mes. Primero se empezaron a  reunir cada 15 días, durante el primer año, después se redujo a una vez al mes.

         Las reuniones consistían en conferencias donde se trataban temas referidos al mundo del enfermo, como por ejemplo: la enfermedad, prueba para la fe, el enfermo de silicosis y como enfocar está situación desde el punto de vista cristiano, etc.

          Primero se distribuyeron las calles o barrios por grupos de dos o más visitadoras para responsabilizarse del fichero y de los nuevos casos que iban surgiendo.

         En segundo lugar se comunicaban los nuevos ingresos en los hospitales, para que la hermana encargada los visitara, ya que todas las semanas se desplazaba a los centros hospitalarios con este fin.

         Se organizó una pequeña biblioteca a disposición de las visitadoras, además de las charlas anteriormente mencionadas.

         Actualmente se suele participar en el curso del Instituto de Pastoral de la Salud, que se organiza en el primer trimestre del curso. Las visitadoras asistentes deben comunicar al resto del grupo el contenido de las distintas conferencias.

          Por Navidades se vende lotería para contar con algún fondo. También en Navidad se lleva a los enfermos la felicitación de párroco con un pequeño obsequio que les llena de emoción y alegría.

         En el mes de Mayo, se organiza la fiesta del enfermo, que consiste en la celebración de la Eucaristía, en la cual los enfermos reciben comunitariamente el sacramento de la Unción, participando significativamente muchos enfermos. Es una eucaristía festiva a la que asisten  la mayor parte de los enfermos censados y sus familiares. A continuación de la eucaristía se desplazan al Centro de Personas Mayores donde se les agasaja con un ágape fraterno muy suculento, en un ambiente cálido y agradable.

         Con motivo de esta fiesta, como veis, celebramos tres sacramentos importantísimos: penitencia, unción y eucaristía. Es en los sacramentos cuando el acompañamiento cristiano al enfermo adquiere su momento más significativo y denso.

         Hace varios años que hemos incluido la Unción porque nos parecía que era una excelente oportunidad para desmitificar la antigua extrema-unción y entrar de lleno en la comprensión y vivencia de la auténtica Unción de enfermos.

         Ofrecemos la Unción a aquellas personas creyentes que han entrado en un proceso grave de pérdida de salud, o de edad avanzada, o los que van a ser sometidos a una operación peligrosa. Y se repite cada año siempre que se den esas mismas circunstancias.

        Y la hacemos de forma comunitaria en el marco de la celebración de la fiesta porque muchas veces la unción se convierte en un acto solitario entre el sacerdote y el enfermo. Me ha pasado muchas veces. Por tanto pensamos que la celebración es más significativa cuando el enfermo puede ver a su alrededor a sus familiares y seres queridos, amigos de su comunidad cristiana, etc.

          También con este motivo de la fiesta del enfermos, la parroquia les envía otra carta y se les entrega un detalle que procuramos tenga un sentido cristiano.

         Pensamos que es importante establecer mecanismos de convivencia y encuentro tales como convivencias, salidas...para que el grupo se consolide en la confianza mutua lo que pasa que no es fácil llevarlo a cabo.

          Una vez al mes nos reunimos para plantear  todas las cuestiones relacionadas con la tarea de la asistencia a los enfermos y del papel evangelizador que las visitadoras tienen en nombre de la parroquia.

         Cada visitadora tiene libertad, siguiendo su propio criterio para determinar la prioridad con que tiene de visitar a un enfermo, según cual sea su estado y la situación en la que se encuentre, teniendo en cuenta el entorno familiar.

          Aunque todo es mejorable, la valoración es muy positiva, en cuanto que se ha conseguido un ambiente muy familiar entre enfermos y visitadoras, cosa que ha transcendido incluso los límites de la propia parroquia.

          Las visitadoras gozan de un gran prestigio en el pueblo, cosa que ha sido reconocida en diversos momentos y acreditada con diversos diplomas, pero fundamentalmente el reconocimiento esta entre los propios enfermos y sus familiares.

          Actualmente se insiste mucho en la necesidad de reconocerse como parte integrante de la comunidad parroquial, en el sentido de que el grupo de visitadoras no es un grupo aislado, (a veces ha vivido con demasiada independencia) sino que participa en todos los aspectos de la vida de la comunidad, aportando su propia experiencia y siendo un instrumento valioso a la hora de hacer presente la Iglesia, con sus motivaciones, inquietudes y proyectos en el mundo del enfermo. Con lo cual se consigue que el enfermo también participe de la vida de su comunidad, y no se sienta marginado.

         La parroquia no hemos de olvidar que es el marco normal donde la mayoría de los cristianos viven y alimentan su fe. Además, la comunidad parroquial está llamada a testimoniar y difundir el evangelio en la sociedad. Es en la parroquia donde se construye de manera concreta la Iglesia de Jesucristo. Es la parroquia lugar privilegiado para impulsar la nueva evangelización. Y si queremos dar a nuestras parroquias un rostro nuevo, más evangélico y evangelizador como decía el congreso “Iglesia y salud” es necesario un esfuerzo decidido por hacerles a los enfermos un sitio más real y significativo en la vida de la comunidad parroquial”. Por tanto es una tarea que compete a toda la comunidad parroquial. Y las visitadoras son portadoras de esta acción en cuanto que están unidas e integradas en la comunidad parroquial.

        Queremos profundizar en la comunión Afectiva y efectiva y en la misión que hemos de recordar que son dos rasgos fundamentales de la eclesiología del Vaticano II.

        Este es un aspecto que siempre hay que tener en cuenta porque siempre se está en camino de comunión. Nunca se logra plenamente.

        Las visitadoras han de ser elemento de comunión a todos los niveles (dentro de la comunidad y hacia fuera). Incluso como portadoras del sacramento de la comunión por excelencia que es la Eucaristía.

         Dentro de este aspecto, hemos descubierto cómo la visitadora puede hacer un gran papel a la hora de llevar la comunión a los enfermos. Al principio eran un poco recelosas ante la propuesta que les hice, pero poco a poco se va llevando a cabo con seriedad  y sentido. Además el enfermo tiene derecho a recibir la comunión. No olvidemos que “el fin primario y principal de la reserva eucarística consiste en la posibilidad de llevar la comunión a los enfermos que no han podido participar en la misa” (Ritual de la unción y de la pastoral de enfermos,64).

        Otro aspecto es la misión: La fuerza de la comunión se manifiesta sobre todo, en la capacidad de la iglesia para ser fermento liberador y transformador de la vida en medio del mundo. Podríamos referirnos a Pablo VI,  a la GS y al espíritu del Vaticano II…

         Por último, hay un aspecto que puede parecer chocante cuando hemos estado hablando todo el tiempo de visitadoras de enfermos, pero en el que las visitadoras pueden tener un papel importante.

        Se trata del espacio de tiempo que acontece entre la muerte del enfermo y su enterramiento. Aquí, la oración y el acompañamiento del dolor de los familiares son elementos fundamentales. Siempre que sea posible, claro. No es lo mismo la muerte de un creyente, miembro de una familia creyente que la demanda de unos familiares que piden un servicio religioso discreto y breve.

        Hay que ser conscientes de que después de su muerte, el cristiano no es abandonado. Al contrario, la comunidad cristiana vive una comunión intensa con quien acaba de morir, como lo expresa la liturgia en toda la celebración exequias.

         En nuestra parroquia, cuando nos llama la familia vamos a orar al tanatorio. Generalmente es el sacerdote el que hace la oración. Pero podría ser cualquier cristiano. Y con más razón, la visitadora que ha acompañado durante la enfermedad a esa persona que acaba de morir.

         Como véis seguimos caminando y nos quedan muchas cosas que descubrir y realizar.

         Siempre desde la perspectiva de una comunidad cristiana que quiere afrontar lo mejor que puede y sabe una pastoral de salud (traduciendo esa sensibilidad en procurar la salud integral de todo el ser humano irradiando la fuerza salvadora y sanadora de Jesucristo); con criterios de evangelización, más que con criterios sacramentalistas; de vida más que de muerte, de justicia más que de mera compasión, de acompañamiento fraterno, de coordinación y de un proyecto compartido más que de improvisación.

 POR ULTIMO, HAY DOS ASPECTOS QUE LA VISITADORA SIEMPRE HA DE TENER EN CUENTA:

 ¿Qué se debe hacer?

a)     Tener conciencia de que la tarea de visitar al enfermo es fruto de un compromiso cristiano. Cuando se va a la casa del enfermo no se va a título individual, sino en nombre de la comunidad parroquial.

b)    En ese sentido procurar que el grupo sea un grupo sano y que la visitadora sea sana (me refiero a nivel integral)

c)     No olvidar la dimensión cristiana en todas sus realizaciones.

d)    Asumir las dificultades que puedan surgir, tales como reticencias por parte de la familia o del propio enfermo, etc.

e)     Un talante de ofrecimiento, nunca de imposición, tener la discreción suficiente como para saber cuando se es necesario y cuando uno sobra.

f)      Hace falta paciencia para recoger los frutos a largo plazo

g)     Estar convencidos de la necesidad de formación permanente.

h)     Trabajar en equipo.

i)       Cuidar  que la visita no se realice en momentos inoportunos.

j)       Saber escuchar

k)     En el ámbito del enfermo saber ver, oír y callar.

l)       Ser discretamente optimistas.

m)  Atender a los pequeños detalles.

n)     Después de la visita, saber guardar secretos.

o)    Es necesaria una mayor formación

p)    Últimamente hemos descubierto que necesitamos más tiempo para las reuniones. No es fácil.

q)    El grupo ha de ser un elemento importante a la hora de sensibilizar al resto de la comunidad cristiana. Importante la presencia de un representante de las visitadoras en el Consejo Pastoral Parroquial.

r)      Importante la relación con el arciprestazgo y con la diócesis. Coordinación.

s)     Por parte de la Delegación Diocesana necesitaríamos un mayor apoyo para lograr los objetivos que queremos marcarnos, muchas veces sin saber cómo. La presencia del Delegado es muy importante. Por tanto es muy bonito decir que hay un grupo trabajando en una parroquia pero no estaría mal que se le atendiese. A no ser que el volumen de trabajo fuera tal en la Delegación que esto fuera imposible. Entonces lo entenderíamos. Nosotros hacemos lo que podemos y sabemos.

 

¿Qué no se debe hacer?

 

a)     Considerar el grupo de visitadoras como una O.N.G

b)    Considerar a la visitadora de enfermos como una colaboradora del sacerdote (clericalismo)

c)     Trabajar en solitario. Cuidado con el individualismo que a veces hace muchísimo daño. Hay que procurar que las relaciones entre los miembros del grupo no sean insanas. Actualmente tenemos experiencia de alguna exvisitadora que nos está dando bastantes problemas.

d)    Abusar de la confianza depositada por parte del enfermo y de su familia.

e)     No llevar más problemas añadidos.

f)      Tratar al enfermo como un número más, puesto que eso ya lo hacen en los hospitales.

g)     Hacer visita de médico.

h)     No presentarse con una alegría desbordante ya que podría parecer un insulto.

      

 

ACTIVIDADES