Apuntes para el tiempo ordinario

Tiempo Ordinario

Los domingos del tiempo ordinario, que hemos reiniciado una vez concluidas las celebraciones  pascuales con la solemnidad de Pentecostés, son vividos por la Iglesia en contemplación amorosa y fiel de Cristo, esposo resucitado, que al “calor” del Espíritu Santo va profundizando en el misterio de su vida, para poder ser testigo de su amor y de las maravillas que Dios Padre hace a favor de los hombres. 

Por llamarse ordinario, no nos debe hacer pensar que es un tiempo sin importancia. El domingo siempre es el día de la Pascua, día hecho por Dios… día de fiesta en el que la Iglesia celebra agradecida su encuentro con el Resucitado, presente y vivo entre aquellos que se reúnen en su nombre. Al ser el domingo Pascua, es el día del gozo y de la alegría porque la liturgia siempre se celebra “en la belleza” de la resurrección. Es también el “tiempo del Espíritu” que va obrando en la Iglesia, que es el “nuevo Israel”. Las lecturas que se van celebrando en el tranquilo transcurrir de los domingos que lo componen,  tratan de  ayudarnos  e instruirnos en como vivir nuestra fe cristiana.

Tiene este tiempo dos grandes partes. La primera que se inicia el lunes siguiente a la fiesta del Bautismo del Señor, hasta el martes antes del Miércoles de Ceniza. La segundase reanuda, como se ha dicho,  el lunes siguiente al domingo de Pentecostés y termina la tarde del sábado anterior al primer domingo de Adviento.

El domingo que sigue a la fiesta del Bautismo del Señor es el segundo domingo del Tiempo Ordinario. Los siguientes domingos son numerados consecutivamente hasta el primero de Cuaresma.

Al reanudarse con el domingo que sigue a la solemnidad de Pentecostés, la selección bíblica depende de la duración del Tiempo ese año. Cuando el Tiempo tiene treinta y cuatro domingos, se usa la semana después de terminada la Cuaresma. Cuando el Tiempo Ordinario tiene treinta y tres domingos, la semana que sigue a Pentecostés se omite. Así se asegura la proclamación de los textos sobre la venida el reino de Dios asignados para las últimas dos semanas del Tiempo Ordinario.

La Biblia  y su oración

Los llamados tiempos fuertes (Adviento-Navidad-Cuarema-Pascua) tienen temas propios. El resto del año, los domingos del  Tiempo Ordinario la vida y la enseñanza de Jesús es proclamada en el evangelio de Mateo, Marcos o Lucas. El Evangelio de Juan se lee principalmente durante los tiempos fuertes.

Lecturas bíblicas

 Durante el Tiempo de Navidad, los evangelios cuentan sobre el nacimiento y los primeros años de vida de Jesús. El segundo domingo del Tiempo Ordinario el evangelio empieza hablando del ministerio de Jesús con la boda de Caná y otros dos pasajes del Evangelio de Juan. El tercer domingo, la vida y predicación del Maestro es presentada según el evangelio de Mateo, Marcos y Lucas que se van proclamando cada tres años.

 

Así pues se propone para este ciclo del Tiempo Ordinario el siguiente esquema:

1ª parte (domingos 2º a 5º): la participación de los fieles laicos en la misión de Cristo.

2ª parte (domingos 6º a 31º): la vida de Cristo y su oración: temas que sirven de comentario a los textos sagrados.

3ª parte (domingos 32º y 33º): las postrimerías del hombre.

Lecturas del Antiguo Testamento

 Las lecturas del Antiguo Testamento son escogidas por la relación que tienen con los pasajes del evangelio, a fin de Mostar  la unidad que se da entre los dos Testamentos. Las selecciones fueron hechas para que muchas de las páginas más importantes del Antiguo Testamento puedan leerse los domingos. Las lecturas están organizadas en orden lógico, pero de acuerdo a la lectura requerida del evangelio.

Lecturas de las Cartas de los apóstoles

 Durante el Tiempo Ordinario, las cartas de San Pablo y Santiago se leen seguidamente. (Las cartas de Pedro y de Juan se leen durante los Tiempos de Navidad y Pascua). Debido a la extensión de la Primera Carta a los Corintios y a la diversidad de temas tratados en ella, las selecciones de esta carta son leídas al inicio del Tiempo Ordinario durante tres años. La Carta a los Hebreos se divide en dos partes. La primera es leída en el ciclo B y la segunda en el C. La fiesta de Cristo Rey se celebra el último domingo del Tiempo Ordinario. Es también el fin del año litúrgico.

 

 

CANTOS PARA EL TIEMPO ORDINARIO

 

Proponemos dos cantos:

 

El de entrada forma parte de los propios publicados por el Secretario Nacional de Liturgia y es el salmo 32 en el que se nos invita, ya la inicio de la celebración a que nos dejemos amar por Dios; a que le  abramos nuestro corazón, es decir:  aceptar que Él nos salve del pecado y de la muerte y nos conduzca hacia la posesión de los bienes eternos. Dios no nos engaña; Dios se ha revelado como nuestro Dios y Padre; Dios, en Cristo, se ha convertido para nosotros en el único camino de salvación para el hombre.

 

 

 

 

El canto de la comunión es el salmo 144. Una alabanza armoniosa que la Comunidad cristiana entona en honor de Dios, padre compasivo y misericordioso, que en todo momento alimenta a sus fieles con el cuerpo de su Hijo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuadro de texto: La música en la liturgia no es un adorno que se pone a la celebración a fin de que esta resulte más «entretenida». En la misa y en los demás sacramentos, cada canto tiene su sentido y su lugar, porque su función es cantar lo que la Iglesia en ese momento celebra.
No se debería cantar cualquier canto ni en cualquier momento de la eucaristía. Ni en cualquier tiempo del año, porque la liturgia pasa por momentos muy diversos y característicos a lo largo del año litúrgico y en esta realidad descansa la misión e- vangelizadora de la misma. En el apartado “música litúrgica”, de la página de esta Delegación, se puede escuchar la música de estos cantos propuestos.
 

 

Archivo Histórico

 

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