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Primera estación Jesús condenado a muerte 14Pilato les decía: Pero ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaron con más fuerza: Crucifícale! 15Pilato, entonces, queriendo complacer a la gente, les soltó a Barrabás y entregó a Jesús, después de azotarle, para que fuera crucificado. Mc 15, 14-16 |
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Segunda estación Jesús cargado con la Cruz 17y él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se llama Gólgota, Jn 19, 17 |
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Tercera estación Jesús cae por primera vez Fijaos en aquel que soportó tal contradicción de parte de los pecadores, para que no desfallezcáis faltos de ánimo. Hbr 12,3 |
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Cuarta estación Jesús se encuentra a su Madre 34Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción - 35¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! - a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones. Lc 2, 34-35 |
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Quinta estación El Cirineo ayuda a Jesús 20Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron la púrpura, le pusieron sus ropas y le sacan fuera para crucificarle. 21Y obligaron a uno que pasaba, a Simón de Cirene, que volvía del campo, el padre de Alejandro y de Rufo, a que llevara su cruz. Mc 15, 20-21 |
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Sexta estación La Verónica limpia el rostro de Jesús 26Porque quien se avergüence de mí y de mis palabras, de ése se avergonzará el Hijo del hombre, cuando venga en su gloria, en la de su Padre y en la de los santos ángeles. 27Pues de verdad os digo que hay algunos, entre los aquí presentes, que no gustarán la muerte hasta que vean el Reino de Dios. Lc 9, 26-27 |
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Séptima estación Jesús cae por segunda vez Te basta mi gracia: la fuerza se realiza en la debilidad (2 Cor 12,9) |
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Octava estación Unas mujeres lloran por Jesús 27Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por él. 28Jesús, volviéndose a ellas, dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos. 29Porque llegarán días en que se dirá: ¡Dichosas las estériles, las entrañas que no engendraron y los pechos que no criaron! 30Entonces se pondrán a decir a los montes: ¡Caed sobre nosotros! Y a las colinas: ¡Cubridnos! 31Porque si en el leño verde hacen esto, en el seco ¿qué se hará? Lc 23, 27-31 |
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Novena estación Jesús cae por tercera vez 19Así pues, ya no sois extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios, 20edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo, 21en quien toda edificación bien trabada se eleva hasta formar un templo santo en el Señor. Ef 2, 19-21 |
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Décima estación Jesús es despojado de sus vestidos 23Los soldados, después que crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos, con los que hicieron cuatro lotes, un lote para cada soldado, y la túnica. La túnica era sin costura, tejida de una pieza de arriba abajo. 24Por eso se dijeron: No la rompamos; sino echemos a suertes a ver a quién le toca. Para que se cumpliera la Escritura: Se han repartido mis vestidos, han echado a suertes mi túnica. Y esto es lo que hicieron los soldados. Jn 19, 23-24 |
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Undécima estación Jesús es crucificado 33Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. 34Jesús decía: Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen. Se repartieron sus vestidos, echando a suertes. 35Estaba el pueblo mirando; los magistrados hacían muecas diciendo: A otros salvó; que se salve a sí mismo si él es el Cristo de Dios, el Elegido. 36También los soldados se burlaban de él y, acercándose, le ofrecían vinagre 37y le decían: Si tú eres el Rey de los judíos, ¡sálvate! 38Había encima de él una inscripción: Este es el Rey de los judíos. Lc 23, 33-38 |
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Duodécima estación Jesús muere 44Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. 45El velo del Santuario se rasgó por medio 46y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: Padre, en tus manos pongo mi espíritu y, dicho esto, expiró. Lc 23, 44-46 |
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Decimotercera estación Jesús es bajado de la Cruz y entregado a María 15Entonces el Dragón vomitó de sus fauces como un río de agua, detrás de la Mujer, para arrastrarla con su corriente. 16Pero la tierra vino en auxilio de la Mujer: abrió la tierra su boca y tragó el río vomitado de las fauces del Dragón. 17Entonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús. Ap 12, 15-17 |
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Decimocuarta estación Sepultura de Jesús 57Al atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que se había hecho también discípulo de Jesús. 58Se presentó a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato dio orden de que se le entregase. 59José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia 60y lo puso en su sepulcro nuevo que había hecho excavar en la roca; luego, hizo rodar una gran piedra hasta la entrada del sepulcro y se fue. 61Estaban allí María Magdalena y la otra María, sentadas frente al sepulcro. Mt 27, 57-61 |
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Decimoquinta estación La resurrección del Señor 1El primer día de la semana, muy de mañana, fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. 2Pero encontraron que la piedra había sido retirada del sepulcro, 3y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. 4No sabían que pensar de esto, cuando se presentaron ante ellas dos hombres con vestidos resplandecientes. 5Como ellas temiesen e inclinasen el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? 6No está aquí, ha resucitado. Recordad cómo os habló cuando estaba todavía en Galilea, diciendo: Lc 24, 1-6 |
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