Oh Dios, tú eres mi Dios, yo te busco,
mi alma tiene sed de Tí,
mi carne tiene ansias de Tí,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
Quiero contemplarte en tu santuario
y admirar tu poder y tu gloria.
Tu amor vale más que la vida,
mis labios te alaban.
Así quiero bendecirte mientras viva,
y alzar mis manos invocando tu nombre.
Me saciaré como de carne sabrosa,
y mis labios te alabarán con júbilo.
Cuando estoy acostado te recuerdo,
y de noche medito en Tí.
Porque tu eres mi escudo,
y a la sombra de tus alas salto de alegría.
Mi ser entero se aprieta contra Tí
y tu diestra me sostiene.
Busca en Google evitando contenidos inadecuados desde esta página
La búsqueda segura en Google te ayuda a encontrar paginas con contenidos adecuados para toda la familia