Vamos a la casa del Señor:
¡Qué alegría!
Somos peregrinos del amor.
La casa deseada está ya cerca,
la casa del Señor es corazón.
Sagrada es la tierra que pisamos.
Lavemos nuestros pies y nuestras almas
en las aguas puras del Espíritu
y bebamos jubilosos de sus fuentes.
Las puertas de la casa están abiertas,
roto el corazón está de amor.
La casa huele a paz:
La paz contigo , y la gracia derrochada,
el banquete del amor no tiene fin.
Vamos todos a la casa del Señor,
es la casa solariega, solidaria,
es la casa de la luz y del amor.
Viene el Señor a nuestra casa
¡Qué alegría!
Pero qué sucia y fea está la casa
Viene como amigo y como hermano
viene mendigo, necesitado
viene siempre.
Viene el Señor a nuestra casa,
vamos a limpiarla y encenderla,
aprendamos los himnos del Adviento,
presentemos al Señor nuestras pobrezas.
Busca en Google evitando contenidos inadecuados desde esta página
La búsqueda segura en Google te ayuda a encontrar paginas con contenidos adecuados para toda la familia