Jesús, único Salvador del hombre,
te rogamos por nuestros hermanos y hermanas
que han respondido "sí" a tu llamada
al sacerdocio, la vida consagrada y a la misión.
Haz que su existencia se renueve de día en día,
y se conviertan en Evangelio vivo.
Señor misericordioso y santo,
sigue enviando nuevos obreros a la mies de tu Reino.
Ayuda a aquellos que llamas a seguirte en nuestro tiempo:
haz que, contemplando tu rostro,
respondan con alegría a la estupenda misión que les confías
para el bien de tu pueblo y de todos los hombres
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