¡Hazme oyente de tu palabra, Señor!
Que al oír tu voz, el temor no me cierre a la escucha.
Que al oír tu voz, haya silencio en mi interior.
Que al oír tu voz, yo te escuche, Señor.
Tu voz en mí se haga camino:
camino para mis pasos y para otros pasos,
camino para mis esperanzas y para otras esperanzas;
camino para mis proyectos y para otros proyectos;
camino para mis ideales y para otros ideales.
Tu voz en mí se haga verdad:
verdad contra la mentira del egoísmo;
verdad contra la mentira del poder;
verdad contra la mentira del odio;
verdad contra la mentira de la apariencia social.
Tu voz en mí se haga vida:
vida que anima contra el desánimo;
vida que pacifica contra la violencia;
vida que consuela ante el dolor y el llanto;
vida que construye vida ante la destrucción y la muerte.
Amén.
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