Glorioso San Juan Bautista,
fiel precursor del sol de la gracia,
nuestro Señor Jesucristo.
Tu voz resonaba por el desierto
como llamada de conversión a los corazones,
y los hombres acudían al Jordan
a recibir tu bautismo de agua.
Sigue enseñándonos el camino de Jesús
y obtenemos aquel amor
que ardía en tu corazón.
Alcánzanos de Cristo una fe viva
que nos lleve por el camino
de la salvación y de la paz.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
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