Señor, en una noche como esta, hace ya tiempo,
quisiste ser un niño con nombres y apellidos
en medio de los niños más pobres de la tierra.
Luego, cuando creciste hablabas cosas buenas
y por tí conocimos que ningún niño es pobre
porque es hijo de Dios.
Nosotros que arrastramos
durante todo el año el peso de la vida
el paso de los años, las penas, los disgustos,
algunas alegrías, y que esperamos siempre,
nos hemos reunido aquí para cenar.
Bendice nuestra mesa;
por una noche al menos quisiéramos
que el mundo fuera una gran familia
sin guerras, sin miseria, sin drogas y sin hambre,
con algo más de música y mucha más justicia.
Que al menos esta casa, Jesús recién nacido,
acoja tu palabra de amor y de perdón
Consérvano unidos.
Danos pan y trabajo durante todo el año.
Danos fuerza y ternura para ser hombres justos
que luchen en el mundo donde haya buenos días
y muchas noches como ésta que quisiste nacer entre nosotros.
Tú serás bienvenido, Señor,
siempre a esta casa hasta que nos reunas en la tuya al final.
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