1Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle,
2y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo:
Este acoge a los pecadores y come con ellos.
3Entonces les dijo esta parábola.
11Dijo:
Un hombre tenía dos hijos;
12y el menor de ellos dijo al padre:
"Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde."
Y él les repartió la hacienda.
13Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino.
14Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad.
15Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos.
16Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba.
17Y entrando en sí mismo, dijo:
"¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre!
18Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti.
19Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros."
20Y, levantándose, partió hacia su padre.
Estando él todavía lejos, le vió su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente.
21El hijo le dijo:
"Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo."
22Pero el padre dijo a sus siervos:
"Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies.
23Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta,
24porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado."
Y comenzaron la fiesta.
25Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas;
26y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.
27El le dijo:
"Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano."
28El se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba.
29Pero él replicó a su padre:
"Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos;
30y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!"
31Pero él le dijo:
"Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo;
32pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado."
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