Mucha gente piensa que esto de la santidad es cosa de unos pocos privilegiados. Privilegiados y, además, raros y desocupados, porque la mayor parte de la gente no tiene tiempo para estas cosas del espíritu. Hay mucho que hacer. La vida está difícil y andamos muy atareados y agobiados.
Ahí está el error. El error está en separar esas dos cosas que son inseparables para un cristiano: la fe y la vida. No se trata de pasar la vida en el templo. Se trata de vivir la vida buscando siempre la voluntad de Dios. Y para escuchar la voz de Dios hace falta un poco de silencio, porque hay mucho ruido a nuestro alrededor. EN este momento en que estás leyendo estas páginas, ¿qué otras voces estás oyendo a tu alrededor? (párate un momento y piensa)
La Santidad consiste en hacer la voluntad de Dios. No se trata de decir a Dios qué es lo que tiene que hacer. Sino, se trata de preguntar a Dios qué es lo que yo tengo que hacer. Ese es el camino de la santidad. Por eso necesitamos silencio y oración
Todos los católicos de Asturias estamos convocados a mirar a Jesucristo para ser testigos en medio del mundo, viviendo la fraternidad entre nosotros y prestando especial atención a los marginados de la sociedad
Vivamos con gozo la llamada a la Santidad, encontrando tiempo para el silencio y la oración
Queremos profundizar en la vivencia de la comunión eclesial, llenado de contenido evangélico los organismos y las instituciones de evangelización.
Apostamos por la formación integral de todos los miembros de la comunidad eclesial, prestando especial atención a la pastoral familiar, juvenil y vocacional.
Queremos mostrar con una vida austera la solidaridad de los católicos asturianos con quienes carecen de medios y deseamos colaborar al bien común de la sociedad mediante el compromiso cristiano en la vida pública.
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