El Adviento que vamos a comenzar nos invita a preparar los caminos al Señor que quiere venir a nuesra vida y a nuestro mundo en estas Navidades y todos los días.
El Adviento, lo sabemos, es tiempo de preparación y ésta preparación no termina el 25 de diciembre sino que dura toda la vida porque Dios quiere venir a nosotros todos los días. Por eso tenemos que estar en Adviento permanente. Así nos lo dice Jesús: Estad atentos, vigilad, convertíos...
Este sentido de preparación del Adviento lo extendemos a otras dimensiones de la vida cristiana.
En la Diócesis estamos de Adviento porque estamos preparando el Sínodo que desea encontrar caminos que hagan posible la llegada del Señor a nuestro mundo y a nuestra región asturiana. Preparar caminos sinodales que nos ayuden a anunciar con fuerza el Mensaje de Jesús y que todos crean el anuncio del Ángel a los pastores: "Hoy en la ciudad, en el pueblo, os ha nacido el Salvador".
En la Parroquia también estamos de Adviento. Estamos preparando el 50 aniversario de la creación de la Parroquia. Va a hacer 50 años que Dios puso su morada entre nosotros, aquí en La Corredoria.
La Parroquia es la morada de Dios entre nosotros. Aquí en La Corredoria, Dios tiene una casa, unos vecinos, una actividad. Y la Casa de Dios es la Casa de todos. La Parroquia es como el Belén donde Dios nace, el Nazaret donde Dios vive rodeado de vecinos y de amigos.
Por medio de esta celebración queremos anunciar de una manera clara que Dios está entre nosotros. Queremos invitar a todos a que le abran las puertas de su casa y lo dejen entrar en sus vidas, invitarlos a escuchar el mensaje que escucharon los pastores y salir a encontrarse con Él. Queremos que este Aniversario nos ayude a sentirnos como una gran familia que escucha, acoge y celebra el gran misterio del Enmanuel, del Dios con nosotros.
Este es un Adviento largo e intenso. La preparación tiene que ser con las actitudes propias del Adviento: el recogimiento, la austeridad, la escucha y el diálogo con Dios por medio de la oración. Y siempre en actitud de conversión.
Iniciamos este Adviento acompañados de María, la Virgen, que vivió su Adviento y se preparó como nadie para la llegada de su Hijo, el Dios con nosotros.
Jesús Alvarez Feito
Párroco
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