Tenemos que recuperar el Adviento. El adelanto de la Navidad en los centros comerciales, en los anuncios publicitarios y en las luces de las calles oscurecen el Adviento.
Adviento es esperanza. Tenemos que recuperar la esperanza. La esperanza se alimenta de deseos pero no siempre los deseos se visten de esperanza. Deseamos tantas cosas inalcanzables que no se pueden esperar. Deseamos y esperamos porque es Adviento.
Deseamos y esperamos el Reino de Dios, eso que rezamos en el Padre Nuestro. El Reino de Dios, esa realidad que está tan dentro y está tan alto.
Vivamos gritando y sembrando esperanzas. Un cielo nuevo y una tierra nueva, que el cielo y la tierra se toquen, y Dios paseando con sus amigos, los hombres, como al prncipio. Por eso rezamos: Ven Señor Jesús.
Ven a decirnos palabras vivas, como aquellas de las Bienaventuranzas
Ven a curar nuestras heridas, algunas ya gangrenadas.
Ven a enseñarnos a rezar a ese Dios que tú llamas Abba.
Ven como niño y enséñanos a ser niños.
Ven como amigo, porque estamos necesitados de verdadera cercanía.
Ven como pobre, porque nos encantan las compras y el dinero.
Ven como paz, porque se imponen los odios y las violencias
Ven como salvador, porque s´lo un Dios puede salvarnos.
Tiempo de soñar.
Sueña con la belleza: María es ese sueño realizado.
Sueña con la justicia: José, el justo es la perfección personificada.
Sueña con la paz: Jesús es la Paz y la Palabra, trascendiendo.
Sueña con el amor, que es la chispa y sustnacia de la vida: Dios es amor.
Pon una vela en cada uno de estos sueños y haz con ellos una corona, será la corona, el signo y el compromiso del Adviento.
(Tomado del libro "Soy amado, luego existo", editado por Cáritas.)
Jesús Alvarez Feito
Párroco
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