Nunca estamos convertidos del todo. Porque la conversión es un proceso que dura toda la vida y una tarea permanente de todo cristiano.
Cada vez necesitamos convertirnos más y cada vez nos cuesta más. Necesitamos pedir a Dios la gracia de la conversión. Necesitamos que Dios nos ayude a convertirnos porque sin Él no podemos ("Sin mí no podéis hacer nada")
La cuaresma es un tiempo de gracia, es una nueva oportunidad que Dios nos ofrece para vivr la conversión.
Pero, en realidad ¿qué es la conversión? Es un cambio de vida, un cambio de mentalidad, un cambio de actitudes, un volver a lo genuino de la fe y de la vida cristiana.
Y, ¿a quién tenemos que convertirnos? A Jesucristo. Es poner a Jesucristo en el centro de nuestra vida y examinar nuestra conducta a la luz de su vida y de su mensaje. Lo que choque con lo que Él nos pide es lo que hay que cambiar. Eso es conversión.
¿Por qué tenemos que convertirnos?
1.- Porque Jesús nos lo pide. "Si no os convertís todos pereceréis"
2.- Porque tenemos una misión que realizar: ser testigos de Jesucristo en el mundo. Tenemos que ser otros Jesucristos entre los hombres y esto necesita una identificación con el modelo. "Quien a vosotros acoge a mí me acoge, quien a vosotros rechaza a mi me rechaza".
Y, ¿para qué tenemos que convertirnos? Para ser luz del mundo y sal de la tierra.
La Cuaresma nos propone una serie de recursos que nos pueden ayudar a ponernos en el camino de la conversión. La oración, el ayuno, la penitencia , la reconciliación con Dios por medio del Sacramento de la Penitencia son medios que tenemos que aprovechar para responder a la llamada que Dios nos hace a la conversión.
Acojamos con ilusión este tiempo de gracia que Dios nos ofrece para dar signos claros de conversión
Jesús Alvarez Feito
Párroco
Carta Pastoral A la misión desde la conversión
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