Este es el lema propuesto por el Plan Pastoral Diocesano para este curso 2005-2006.
Se nos invita a descubrir y a vivir con gozo la llamada a la santidad, encontrando tiempo para el silencio y la oración, descubriendo la experiencia de la oración personal y comunitaria como un encuentro vivo y actual con Cristo.
No quiere esto decir que debamos abandonar las otras actividades que propone el Plan Pastorial, sino de impregnar toda la acción pastoral de este clima de espiritualidad
El Evangelio nos presenta a Jesús como una persona que ora con frecuencia y que enseña a orar a sus discípulos; y nos recuerda que Jesús, antes de enviar a los suyos al mundo, les invita a estar con El para que tomen conciencia de la íntima relación de amor que vive con el Padre, para que descubran la misión que les va a confiar y para que, desde la comunión con su persona, puedan dar testimonio de que Él es el Mesías, el Señor, el Hijo de Dios vivo (Mt 16, 16)
El testimonio cristiano y el anuncio del Evangelio nacen siempre del conocimiento interno de Jesús y de la experiencia de comunión con su persona, mediante la oración y la participación en los Sacramentos. Por eso debemos hacer un esfuerzo permanente para superar el peligro del activismo pastoral, "el hacer por hacer. Tenemos que resistir a esta tentacion, buscando ser antes que hacer" (PPD,31).
Aprovechemos todas las iniciativas que la Iglesia nos proponga para iniciarnos, descubrir y gustar de la oración como dimensión fundamental de nuestra vida y de nuestro compromiso cristiano
Jesús Alvarez Feito
Párroco
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