El día 19 de abril la "fumata blanca" anunciaba a toda la humanidad que teníamos un nuevo Papa. Poco tiempo después se comunicaba que el Cardenal Ratzinger había sido elegido por los cardenales como nuevo Papa. Tomaba el nombre de Benedicto XVI. ¡Enhorabuena y bienvenido!
Ratzinger era conocido por la gran mayoría de los católicos y por muchas personas de muy distinta ideología. Por eso las reacciones no se dejaron esperar. Hubo opiniones para todos los gustos y de todos los colores y tendencias ideológicas. Unas con acierto y con conocimiento de causa y otras no tanto.
Lo importante es que la Iglesia tiene Papa y que el Espíritu Santo, por medio de los Cardenales que lo eligieron, cuenta con Benedicto XVI para dirigir a sus 78 años la nave de la Iglesia.
Toda la Iglesia tiene los ojos fijos en el nuevo Pontífice y confía en que sabrá responder a los grandes retos, interrogantes y problemas que tiene la Iglesia y el Mundo.
Tres dimensiones importantes del nuevo Papa destacan en su vida y que pueden ayudar a responder a estos retos:
Deseamos y pedimos al Señor que todo lo que diga, haga y proponga Benedicto XVI, nuestro Papa, sea para bien de la Iglesia y para el progreso y bienestar de toda la Humanidad
Jesús Alvarez Feito
Párroco
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