El Papa Juan Pablo II, por quien oramos de una forma especial en estos momentos delicados de su vida y su salud, declaró el año 2005 como Año de la Eucarístía.
Con este motivo escribió una Carta Apostólica Mane noviscum Domine en la que nos exhorta a descubrir la Eucaristía como centro y culmen de la vida cristiana
Nos invita a descubrir la Eucaristía como Misterio de luz, como fuente y expresión de la Comunidad y como principio que nos compromete en la misión de ser sus testigos delante de los hombres por el camino de la solidaridad y el servicio a los demás.
Durante el tiempo de la Cuaresma dedicaremos algún tiempo a la reflexión sobre la Eucaristía que nos lleve a vivirla siempre como si fuera el Jueves Santo
Toda la Cuaresma es un camino de preparación para celebrar los grandes misterios de nuestra fe, el misterio Pascual: pasión, muerte y Resurrección de Jesucristo
En cada Eucaristía actualizamos este misterio, expresamos y vivimos nuestra fe y nos alimentamos com su Cuerpo y con su Sangre para comprometernos más decididamente a "dar testimonio de la presencia de Dios en el mundo" como dice el Papa en su carta.
Decidámonos a centrar nuestra vida en la Eucaristía y a la Eucaristía de nuestra vida, asistiendo y participando, de una forma espcial en la misa dominical, como expresión de nuestra fe y de nuestra pertenencia a la Comunidad cristiana
Jesús Alvarez Feito
Párroco
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