Un año más celebramos el Adviento y empezamos un nuevo Año Litúrgico. El tiempo del Adviento es uno de los más importantes de la liturgia cristiana y quizá uno de los menos conocidos y valorados por los cristianos.
El Adviento es la antesala de la Navidad, y por lo tanto, no se puede celebrar la Navidad sin pasar por el Adviento. Y así nos luce el pelo. Ni Adviento ni Navidad, sólo rutina y barullo.
El Adviento es fundamentalmente tiempo de Esperanza. Esperamos el nacimiento del Mesías, el Salvador de los hombres. Nos invita a vivir y cultivar una de las tres virtudes teologales: la Esperanza.
Todos vivimos de la esperanza porque todos esperamos algo en la vida y de la vida, pero las esperanzas de cada uno son distintas. Unos esperan gozar de salud, otros encontrar un trabajo o aprobar un examen, otros que les toque la lotería, etc. Nosotros, los cristianos, esperamos un Salvador, el Mesías, el Señor, la persona que dará sentido a todas las demás esperanzas.
Necesitamos encontrar esa Esperanza y no seguir haciendo la pregunta del Bautista: "¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que seguir esperando?" Ya ha venido y no necesitamos esperar. El Jesús, es nuestra Esperanza.
El Plan Pastoral Diocesano nos invita este curso a "dar razón de nuestra esperanza".
Que seamos capaces de vivir de tal modo afianzados en Cristo que nuestra alegría, nuestra solidaridad, nuesto amor, sean la demostración de nuestra fe y de nuestra esperanza.
Jesús Alvarez Feito
Párroco
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