Este es, diría yo, el primer "día del Club" que celebramos en nuestra Iglesia Universal.
No, no se preocupen, no me he confundido con el símil futbolístico, esto es igual que un Barça-Madrid, se nos llenan las iglesias y los cementerios, las floristerías nos agradecen cómo les pagamos las flores que nos triplican el precio,
un buen momento (a veces el único en el año) para limpiar la sepultura de nuestros familiares y si se tercia criticar, eso sí, sin mala intención, a aquellos que no vemos en las suyas, es que "desde luego, mira quedó viuda hace dos meses y ya no se acuerda del pobre marido, y me han dicho en el barrio que sí que ya tiene otro.
Qué poca vergüenza", "y el cura este, encima de joven dicen que quiere que nuestros niños lleven túnicas en la Primera Comunión. ¿Habráse visto?, ya le mandaremos a la Policía Local para que ponga las normas del Sacramento",
"y no sólo eso, sino que resulta que además tiene la única iglesia de Asturias con campanario" esas y otras reflexiones cristianas suceden estos días en nuestros camposantos, menos mal que dentro de poco tendremos al lado de la Parroquia una plaza de abastos para darle a la sinhueso.
Por desgracia, de lo que nadie se acuerda es de que la Iglesia ha querido celebrar este día para no olvidarse de ninguno de los santos que pueda haber en el Reino de los Cielos, los reconocidos y aquellos que no aparecen en nuestro Calendario Romano.
En fin, menos mal que algunos de nuestros difuntos alegran la vida a los que siguen aquí en la tierra gracias a las herencias, eso sí a partir del día dos seguirán allí hasta el año siguiente las flores y las velas de este día mundial de la hipocresía.
Alfonso Abel Vázquez
Párroco
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