El centenario

La imagen de la Virgen de Covadonga

La iconografía de La Santina no es conocida hasta finales de la Edad Media. A principio del siglo XIV se talló una imagen, sedente, de gran belleza y serenidad. La Virgen, sentada en su trono, levantaba la mano derecha como llamando a quien la mira para que se fije en el Niño Jesús, colocado, al otro lado, en su regazo. Éste lleva en la mano izquierda la esfera del mundo, y levanta la otra mano con gesto de bendición.
Una copia de esta figura fue llevada a la iglesia de Cillaperlata en la diócesis de Burgos, donde se conserva hoy día entre el pueblo, que la designa como Virgen de Covadonga o Virgen de las Batallas. Probablemente llegó allí debido a que durante varios siglos este santuario estuvo dirigido por monjes agustinos, que también poseían un monasterio en el norte de Burgos, cerca de este pueblo. Es probable que, en un viaje, fuese llevada una copia de la Santina.
La imagen auténtica permaneció en la Cueva hasta que fue aniquilada por un incendio, en el año 1777. La nueva imagen de la Virgen fue donada en 1778 por el Cabildo de la Catedral de Oviedo, que envió , además, otros objetos de culto al arruinado Santuario. La nueva imagen no era sedente, como la anterior, sino erguida y con Jesús en el brazo izquierdo. La rosa de oro en su mano, y la base actual con sus ángeles son ofrenda de la Institución Teresiana.

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