La devoción a la Santina, a más de 10.000 km.

PosadaNacido en 1951 en Coballes (concejo de Caso), José Manuel Posada es, desde hace más de cuatro años, presidente del Centro Asturiano de Buenos Aires, un desafío que, según él mismo relata, “comparto con un grupo de gente que me acompaña y eso me motiva a seguir”. En el Año Jubilar Mariano de Covadonga, con motivo del Centenario de la Coronación Canónica de la Santina, hablamos con él sobre la devoción a la Virgen de Covadonga en su país.

¿Es muy numerosa la comunidad asturiana en Argentina vinculada al Centro? 
La comunidad asturiana es importante, no quizás en número pero si en relación a su sentimiento por Asturias. El Centro hoy tiene alrededor de 3.200 socios, si bien no todos tienen relación con la asturianía propiamente dicha, tratamos en la medida de lo posible, de difundir lo propio de nuestras costumbres y tradiciones.

¿Cómo se vive la devoción a la Santina desde la distancia? 
La Santina tiene un lugar especial en el corazón de toda la comunidad asturiana. En realidad hay más de una Virgen de Covadonga en Argentina entronizada en diferentes sitios a los largo del país. Por ejemplo en la provincia de Buenos Aires, en la localidad de Luján –un santuario muy importante de este país–, contamos con una Virgen de Covadonga;  en otras parroquias de la ciudad de Buenos Aires, como la histórica Iglesia de San Ignacio, también está,  o también la de San Agustín, en pleno corazón de la ciudad. Otro ejemplo sería el de la provincia de Tucumán en la localidad de Tafí del Valle.
¿Qué actos se organizan vinculados a la Virgen de Covadonga? 
El Centro Asturiano de Buenos Aires celebra cada año, en el mes de septiembre, el aniversario de la gesta de Covadonga, y lo hace a través de sus bailes, su música y también de sus tradiciones gastronómicas. Anualmente se convoca a dos fabadas “oficiales” a la comunidad asturiana: la de abril, en la que se celebra el aniversario de la creación de nuestro Centro, y la de septiembre en honor a la Virgen y a lo que de ella se desprende.
¿Qué anécdota recuerda especialmente relacionada con la Virgen de Covadonga?
Fue con la escuela de Coballes, mi pueblo, la primera vez que fui a ver a la Virgen de Covadonga. Desde aquel momento quedó grabado en mi memoria como algo inolvidable, recuerdo que me emocioné mucho, quizás por eso siempre quedó como un encuentro muy especial.
¿Cómo se sienten cuando vuelven a Asturias y pueden acercarse a Covadonga? 
Por supuesto que estar en Asturias es  siempre una fiesta para todo asturiano, y Covadonga especialmente, es un sitio emblemático y además es el que, de alguna manera, le llena el corazón a los que lo van a visitar.
¿Cómo logran transmitir a las siguientes generaciones que han nacido ya en Argentina la devoción a la Santina y el cariño por Asturias?
Ese es el desafío que tenemos las instituciones de la emigración. Sinceramente no es sencillo. En un país como Argentina, donde siempre se ha acogido al inmigrante con respeto, las raíces de los ancestros también forman parte interesante para los más jóvenes, y forman parte de su realidad, pero es cierto que, a medida que los asturianos emigrantes van desapareciendo, se hace más complicado lograrlo.
¿Cómo se ve Asturias desde la distancia?
Gracias a los medios con los que contamos hoy, si bien hay muchos kilómetros entre Asturias y Argentina, la posibilidad de verla y sentirla cerca se hace más fácil que lo que tendría que ser para los emigrantes más antiguos. Eso facilita la situación, aunque evidentemente, no es lo mismo, lo virtual que lo real. En relación a esto, también somos los Centros Asturianos los que, ayudados por la metrópoli, de alguna manera, tratamos de que el contacto sea lo más vivencial posible.
Los asturianos que estamos en otro lugar siempre apreciamos mucho saber que desde nuestra tierra nos reclaman de alguna manera. Creemos que es una forma importante de ayudarnos a mantener la asturianía a tantos kilómetros de distancia y lo que es más significativo, también es una manera de que nuestros propios descendientes conozcan sus raíces asturianas.